“Colin y la increíble siesta” es la historia de un gato callejero que lo único que pretende en esta vida es encontrar un sitio agradable donde echarse una siesta…De repente encuentra una caja de cartón que inicialmente parece un sitio ideal pero que terminará por ser un improvisado medio de transporte alrededor del mundo ya que alguien decide utilizarla para un envío internacional –¡con Colin dentro!-que acabará convirtiéndose en una intensa aventura para nuestro protagonista.
La británica Leigh Hodgkinson, su autora e ilustradora, especializada en animación audiovisual, consigue a través de la técnica del collage por ordenador, y volcando en su trabajo un singular derroche de creatividad e imaginación, un resultado sorprendente que le aporta al lector mucho más que una lectura lineal del cuento. En estas líneas charlamos con ella sobre la gestación de la idea, su técnica, sus fetiches y sus proyectos.
¿Cómo nace la idea? ¿Por qué un gato dando vueltas por el mundo en una caja de cartón?
Hay algo mágico en recibir un paquete en tu casa. A mí me encanta recibir paquetes y me hace mucha ilusión abrirlos aunque la mayoría de veces ya sepa lo que contienen. Y esta idea surgió en un momento en el que me apetecía tener un gato. Supongo que ambas ideas se cruzaron y así nació “Colin y la increíble siesta”.
Quería contar la historia de un gato muy realista, que no se estresa ni se deprime por no tener ni casa ni nadie que le mime, pero que se va encontrando a lo largo de la historia con que los demás le rechazan y ni siguiera puede dormir. Hasta que llega un momento en el que aterriza en el portal correcto y encuentra un sitio fantástico en el que vivir y dormir. Ocurre que a mí me encantaría que, como le pasa a la abuelita Sara, un día llegara a mi casa un gato surgido de la nada y se echara a descansar en un mullido cojín! De hecho, aún no sé quién envió a Colin a casa de la abuelita….Se trata de un misterio incluso para mí!!!
En tus ilustraciones, basadas en el collage, hay una mezcla interesante de objetos reales y dibujos. ¿Cuál es tu proceso de trabajo?
Trabajo a partir de fragmentos pequeños y luego los mezclo en el ordenador como si fueran las piezas de un puzzle. Puedo hacer un buen dibujo de Colin pero decidir que su expresión no es acertada….por lo que dibujo muchos ojos, muchas bocas, muchas patas, etc. para combinar antes de empezar a trabajar con las texturas en el ordenador.
Me gustan las texturas, las formas, el color. Me gusta la idea de que cosas que pueden parecer complejas o engorrosas, tratadas gráficamente de manera sencilla se tornan originales y frescas. Me divierto trabajando las imágenes con el fin de que le aporten claves al lector. Detalles que pueden ser secundarios pero que consiguen que la página siempre sorprenda con elementos nuevos que antes no habías visto, como el cojín de Lady Cursi hecho a partir de la foto de una bolsita de té, o el moño de la abuelita Sara hecho a partir la foto de un ovillo de lana.
Lo importante del collage es el equilibrio. El trabajo nunca es previsible ni aburrido, ya que juegas con la experimentación y las sorpresas. Si utilizas demasiados fragmentos de fotos puede ser excesivo…y si no utilizas suficiente el dibujo puede quedar descompensado. Conseguir la imagen y la sensación que se pretende, depende absolutamente de acertar en la combinación de los diferentes elementos en juego.
¿Hay objetos por los que tengas especial predilección? ¿Qué imágenes te inspiran?
Máquina registradora roja
Me encantan las cosas viejas porque cuando algo es viejo implica que ha tenido una vida larga, con muchas historias. Los objetos no pueden contarte su historia pero puedes intentar adivinarla, imaginarla, o incluso a veces averiguarla. Cuando tengo tiempo me encanta pasearme por anticuarios. Esta caja registradora la vi en un anticuario y tuve que quedármela (aunque yo misma no tenga una tienda). Creo que es de los años 50 y a menudo me pregunto en qué tipo de tienda debió de ser utilizada. Me gusta usarla para que se sienta útil e importante. Pero no la uso como caja registradora sino como joyero. Hace un sonido KERCHING genial cuando aprietas sus grandotas teclas metálicas. Así, cada vez que me compro una pulsera o un collar vuelvo a escuchar el sonido de mi caja registradora KERCHING. Es un sonido muy alegre que siempre consigue hacerme sonreír.
Gran hoja recogida en un paseo por un bosque de Devon
Me encantan las hojas. Muy a menudo, paseando, encuentro hojas preciosas por el suelo y las recojo. Me gusta meter hojas en libros para que cuando vuelva a ojearlos al cabo del tiempo se me caiga encima una hoja fina y prensada que me hará sonreír. Recordaré donde estaba cuando la encontré (Australia, nueva Zelanda, Portugal, Escocia, Francia o en mi jardín), cuánto tiempo hace de ello (la semana pasada o quizá hace años) e incluso, si es anaranjada o rojiza, recordaré aquél otoño con precisión. Esta hoja en concreto era tan impresionante que la tuve que enmarcar y ahora cada vez que la veo sobre la repisa de la chimenea recuerdo el feliz verano que pasé con mi novio.
Broche de plata de un bicho hecho por mi madre
Tengo una madre muy lista y muy creativa. Un día cogió algunos de mis cuadritos hechos con bichos e insectos y los convirtió en preciosos broches de plata. A mi me regaló éste y lo que es alucinante es que sus patitas se pueden mover. Lo llevo en muy contadas ocasiones porque tengo miedo a perderlo (si lo miras de cerca te darás cuenta de que ya se le ha caído una patita….upppps!)
Taza de Té “Corazón”
Compré dos tazas de estas cuando me casé con mi pareja. Nos gusta beber el té y el café en ellas porque son especiales y de lo más extraordinario….porque cuando les echas el líquido éste no adopta la forma redonda de una vieja taza de té aburrida, ¡¡¡sino la forma de un corazón!!!
Maletita marrón
Cuando era una niñita de unos tres años mi familia se trasladó de Zimbabue, África, a Inglaterra. No se nos estaba permitido llevar mucho equipaje y esta maletita fue la que llevé en el avión. Recuerdo que sentía que mi maleta era grande y que iba llena de mis juguetes favoritos. Cuando la miro ahora y me doy cuenta de que en realidad es pequeña y recuerdo lo que sentía aquella niña a punto de embarcarse en una gran aventura….Aún guardo en ella algunos de mis cachivaches favoritos y la coloco encima de mi armario. La veo cada día desde la cama al despertarme.
En el libro la tipografía tiene casi la misma importancia que los dibujos. La tipografía corre, llora, vuela… ¿De qué manera contribuye a enriquecer la historia?
Me gusta el sonido de las palabras, la manera en la que fluyen y la energía que transmiten. Intento visualizarlas de tal manera que ayuden al lector a captar la emoción y el humor del texto…cómo van a hablar las letras, qué palabras debe destacar y en cuáles apoyarse. Me gusta que el texto sobrevuele sobre la imagen y haga piruetas sobre ella. Textos que guían el ojo y conducen al lector a un viaje físico a través de la página y la historia.
¿Cómo influye en tus libros tu experiencia en animación?
La animación te obliga a pensar en todo: el diseño, la manera de contar la historia, el lugar, el movimiento, el sonido, la atmósfera de lo que intentas crear. Un buen personaje de animación tiene que tener una voz característica y una personalidad definida. Tiene que ser creíble. Y a pesar de que para ilustrar un cuento no necesitas tener todos esos elementos en cuenta, me encuentro a mi misma pensando en todo ello cuando hago mis libros. Me ayuda a crear un mundo completo, no únicamente una imagen sin historia ni ningún añadido fuera de la página. Confío en que el hecho de que sueño de día sobre este tipo de cosas alimente la energía y la capacidad de entretenimiento del libro.
¿Cuáles son tus libros infantiles preferidos?
Cuando era pequeña mi libro favorito era “El enorme cocodrilo” de Roald Dahl, ilustrado por Quentin Blake. Me encantaba la combinación del perverso sentido del humor de Dahl con la energía de los dibujos de Blake. También me gustaba cualquier cosa de Dr. Suess, porque sus cuentos eran muy originales y las páginas siempre estaban llenas de detalles sorprendentes a los que prestar atención.
Ahora que soy mayor tengo la suerte de tener más dinero…¡con el que sigo comprando libros infantiles! Tengo muchísimos favoritos: es muy difícil elegir. Me encantan los libros de “Emily Brown” (escritos por Cressida Cowell e ilustrados por Niel Layton) y todo lo que hacen los colaboradores de Jon Scieszka y Lane Smith (“El apestoso hombre queso”, “Los calamares serán calamares”, etc.), el libro “Pinguino” de Polly Dunbar, los libros de “El niño que se comía los libros” de Oliver Jeffers. Los libros que captan mi imaginación tienen que tener la combinación mágica de buenas ilustraciones y una historia fabulosa. Pero hay que ser conscientes de que ¡lograrlo no es tan fácil como parece!
¿Qué factores consideras más importantes a la hora de idear un libro para niños?
Creo que es importante ser espontáneo sin pensar demasiado en lo que el niño espera, ya que ello puede llevarte a vulnerar la originalidad de la idea. De hecho, los autores e ilustradores que más me inspiran son los que tienen una perspectiva del mundo única. Los que tienen una voz y una visión particular. Los que se atreven a ser honestos consigo mismos sin dejarse arrastrar hacia productos demasiado comerciales y predecibles. Buenos ejemplos de ello son Quentin Blake, Dr. Suess, Neil Layton, Oliver Jeffers, Otto Seibold, Sandy Turner (también conocido como David Hughes) David Roberts, Lane Smith, Sara Fanelli, Delphine Durand, Sam Lloyd, Polly Dunbar, Lauren Child o Emily Gravett. En el imaginario global existe un número determinado de ideas, historias y personajes y lo que hace especial el resultado es la singular manera que cada uno tiene de ver y expresarse a través de su propia creatividad. Esto es lo que hace que tu historia sea fresca, viva e interesante. Y esto es lo que yo intento hacer en mi libro.
¿Y después de “Colin”, cuáles son tus proyectos inmediatos?
Ahora mismo estoy preparando un nuevo libro de Colin que saldrá muy pronto en Coco Books. Por lo demás, confío en poder seguir haciendo más libros de dibujos porque la experiencia me ha encantado. Además, es posible que me decida a adaptar alguno de ellos a un corto de animación. Y por otra parte, cuando termine la realización de algunos anuncios publicitarios en los que estoy trabajando ahora mismo, empezaré a ilustrar una historia genial escrita por otra persona, algo nuevo para mí que me apetece mucho hacer.








